Bodegas europeas

Las bodegas europeas piden excluir el vino de las tensiones comerciales con EE.UU.

El sector vitivinícola de Europa reclama a la Comisión Europea que el vino quede fuera de la disputa arancelaria con Estados Unidos.

El sector vitivinícola europeo se enfrenta a una nueva amenaza debido a la creciente tensión comercial entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos (EE.UU.). Las bodegas, representadas por el Comité Europeo de Empresas Vitivinícolas (CEEV) y la Federación Española del Vino (FEV), han solicitado a la Comisión Europea que excluya el vino de las represalias arancelarias en la disputa sobre el acero y el aluminio.

El conflicto se intensificó tras el anuncio del gobierno estadounidense de imponer aranceles del 200 % a vinos y otras bebidas alcohólicas de origen europeo. Una medida que, según José Luis Benítez, director general de la FEV, sería devastadora para las exportaciones vinícolas y significaría, en la práctica, la salida del vino europeo del mercado estadounidense.

El sector pide a las autoridades europeas que intervengan con rapidez para evitar que el vino sea utilizado como moneda de cambio en disputas ajenas a su actividad.

Un mercado clave en riesgo

Estados Unidos es un socio comercial fundamental para el vino europeo, representando uno de los principales destinos de exportación. Solo en 2024, España exportó 390 millones de euros en vino a EE.UU., consolidándolo como el segundo mercado más importante para vinos tranquilos envasados y el primero para espumosos.

La posible imposición de estos aranceles tendría un impacto directo en la cadena de valor, afectando no solo a la exportación, sino también al empleo en el sector, las inversiones en bodegas y la estabilidad de los precios en los mercados internacionales.

El sector vitivinícola reclama medidas urgentes

Desde el CEEV, las bodegas europeas han expresado su preocupación ante la incertidumbre generada por estas tensiones comerciales. La organización insiste en que las disputas arancelarias perjudican tanto a productores como a consumidores en ambos lados del Atlántico, incrementando costes y reduciendo la competitividad del vino europeo.

Por ello, han solicitado a la Comisión Europea una protección efectiva para el sector, asegurando que el vino no sea incluido en la lista de productos afectados por represalias comerciales. En su declaración, el CEEV subraya que el comercio del vino es esencial para la sostenibilidad del sector y que su estabilidad no debe verse comprometida por conflictos ajenos a su actividad.

Un futuro incierto para el comercio del vino

La industria vinícola europea se encuentra en una encrucijada. Si la imposición de aranceles se concreta, las bodegas sufrirían un duro golpe en uno de sus principales mercados de exportación. La reacción del sector es unánime: el vino no puede ser una moneda de cambio en disputas comerciales internacionales.

Ahora, la decisión está en manos de la Comisión Europea y las negociaciones con Estados Unidos. Mientras tanto, el sector vitivinícola sigue en alerta, esperando medidas que garanticen la estabilidad del comercio y protejan la riqueza cultural y económica que representa el vino europeo.

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