vino gallego ve peligrar sus exportaciones a EE. UU.

El vino gallego en riesgo por los aranceles de Estados Unidos

Las bodegas de Galicia enfrentan serias dificultades para exportar a EE. UU. ante la amenaza de nuevos aranceles del 200 %.

La tensión comercial frena las exportaciones de vino gallego

Las bodegas gallegas viven con incertidumbre el impacto potencial de las nuevas medidas arancelarias propuestas por Estados Unidos. La amenaza de un arancel del 200 % a los productos alcohólicos procedentes de la Unión Europea ha encendido las alarmas en el sector vinícola, especialmente en las bodegas de la Denominación de Origen Rías Baixas, que tienen en el mercado estadounidense uno de sus destinos más relevantes.

Actualmente, muchas operaciones están en pausa. Algunas bodegas, como las del grupo HGA, han detenido el envío de contenedores a la espera de una resolución que podría redefinir su estrategia comercial internacional. Esta parálisis comercial refleja la fragilidad de los acuerdos globales y cómo las decisiones políticas pueden repercutir directamente en sectores productivos clave.

Un mercado clave en juego

Estados Unidos representa una pieza estratégica para las bodegas de Rías Baixas. En 2024, 85 bodegas gallegas exportaron cerca de tres millones de litros de vino a este país, generando ingresos superiores a los 23 millones de euros. Grandes superficies como Walmart y Costco, además de numerosos establecimientos de hostelería, forman parte de la red de distribución que ha ayudado a posicionar el vino gallego en el segmento premium del mercado norteamericano.

Sin embargo, el posible incremento arancelario pone en jaque este posicionamiento. Las bodegas temen que los altos costes echen por tierra años de trabajo, dificultando la competitividad frente a otros vinos del mercado internacional. La experiencia con aranceles anteriores ya mostró una disminución de las ventas, aunque moderada; un 200 % podría resultar devastador.

Alternativas y nuevos horizontes para el vino gallego

Ante este escenario, las bodegas gallegas analizan posibles rutas alternativas. El foco se desplaza hacia mercados emergentes en Asia y Centroamérica, así como al fortalecimiento de relaciones comerciales con países del norte de Europa. Japón, por ejemplo, ya representa una oportunidad de crecimiento, aunque todavía tiene margen de desarrollo.

El sector también observa con atención el impacto de la inestabilidad en otros mercados importantes, como Reino Unido —por la subida de impuestos— o Rusia —afectado por las sanciones derivadas del conflicto con Ucrania—. Esta compleja coyuntura empuja a una necesaria diversificación, no solo para preservar ingresos, sino también para evitar una saturación en el mercado interior europeo.

El riesgo, según algunos representantes del sector, es una creciente competencia interna entre bodegas españolas, que podría derivar en guerras de precios perjudiciales para la rentabilidad de las empresas vinícolas.

La necesidad de un acuerdo político urgente

Desde el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas se ha solicitado a las autoridades europeas y estadounidenses que busquen una vía de entendimiento. La preocupación es compartida en todo el sector, que exige que el vino no se convierta en una moneda de cambio en disputas comerciales que poco tienen que ver con el trabajo de las bodegas.

La decisión de Washington, aplazada hasta el próximo mes de abril, será determinante para el futuro inmediato de una de las denominaciones más reconocidas de Galicia. El vino gallego, símbolo de calidad y tradición, se juega su presencia en uno de los mayores escaparates del mundo.

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