UE plantea impulsar el vino sin alcohol

La UE apuesta por vino sin alcohol y control de viñedos para salvar el sector

La Comisión Europea propone limitar nuevas plantaciones y promocionar vinos sin alcohol para reactivar un sector en crisis y adaptarse a las nuevas tendencias de consumo.

Bruselas reacciona ante la caída del consumo de vino en Europa

El sector vitivinícola europeo atraviesa una etapa compleja. Tras años de declive moderado, agravado por la pandemia y los cambios de hábitos de los consumidores, la Unión Europea ha decidido intervenir con un nuevo paquete de medidas orientadas a equilibrar el mercado y adaptarse a las nuevas demandas.

El plan, presentado por la Comisión Europea, contempla dos ejes principales: reducir la producción mediante el control de nuevas plantaciones y fomentar la elaboración y comercialización de vinos desalcoholizados. Ambas medidas buscan responder al descenso del consumo, no solo en Europa sino también en mercados internacionales, donde las exportaciones han empezado a retroceder.

La propuesta, que ahora deberá ser debatida por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, pretende dar un giro al modelo vitivinícola tradicional, poniendo el foco en la sostenibilidad, el equilibrio de la oferta y la innovación en producto.

Menos viñedo, más margen para adaptarse

Uno de los cambios más relevantes planteados por Bruselas es la posibilidad de que los Estados miembros limiten o congelen nuevas autorizaciones de plantación en regiones con riesgo de excedente. También podrán establecer condiciones para la replantación de viñedos y aplicar medidas como la vendimia en verde o el arranque de cepas, especialmente en zonas con desequilibrio entre oferta y demanda.

Asimismo, se flexibilizarán los plazos de vigencia de las autorizaciones de plantación, y los viticultores tendrán más margen para renunciar a ellas sin penalizaciones, en caso de incertidumbre en el mercado. Estas herramientas buscan frenar la sobreproducción y dotar al sector de mayor capacidad de adaptación ante cambios estructurales.

Otro punto clave es el aumento del porcentaje de financiación para proyectos destinados a mitigar y adaptarse al cambio climático, que pasará del 50 % al 80 % de los costes de inversión, facilitando así la transformación hacia modelos de cultivo más resilientes y sostenibles.

Vino sin alcohol: una nueva apuesta para diversificar el mercado

Junto al control de la producción, la Comisión Europea también quiere impulsar el vino desalcoholizado. Para ello, se modificarán las reglas de etiquetado, permitiendo una mejor armonización a nivel europeo.

Según la nueva propuesta, los productos con menos de 0,5 grados de alcohol podrán etiquetarse como “vino sin alcohol 0,0%”, mientras que aquellos con entre 0,5º y hasta un 30% menos del grado mínimo de su categoría, serán considerados “vinos bajos en alcohol” o “light”.

Con esta iniciativa, Bruselas busca conectar con el creciente interés de los consumidores por bebidas más saludables y con menor graduación, al tiempo que se abre una nueva vía comercial para el sector vitivinícola en declive.

Riesgos externos: la amenaza arancelaria

A pesar del enfoque ambicioso del paquete europeo, el sector sigue enfrentando amenazas externas. La posible imposición de aranceles del 200% por parte de Estados Unidos, anunciada por el expresidente Donald Trump en el marco de una posible represalia comercial, ha generado gran preocupación entre los productores.

Aunque la medida aún no se ha aplicado formalmente, el temor a un bloqueo ha llevado a los importadores estadounidenses a suspender pedidos, lo que representa ya pérdidas semanales estimadas en 100 millones de euros para las bodegas europeas.

Desde el sector vitivinícola se valora el esfuerzo de la Comisión, pero se insiste en que la protección frente a disputas comerciales es esencial. Como expresó Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del Comité Europeo de Empresas de Vino, “el vino no puede ser rehén de conflictos ajenos al propio sector”.

Perspectivas ante una transformación estructural

La respuesta europea al reto del vino combina control, innovación y adaptación. La introducción de vinos sin alcohol y la gestión activa de la producción podrían marcar un punto de inflexión en la industria, aunque aún queda camino por recorrer para recuperar el pulso económico del sector.

La reconversión del modelo vitivinícola europeo no solo implica ajustes en la producción, sino también una profunda transformación cultural y comercial. Lo que está en juego es mucho más que una bebida: es el futuro de uno de los sectores más emblemáticos de la identidad agroalimentaria europea.

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