aranceles de EE.UU

Los aranceles de EE.UU. impactan al vino y productos gourmet españoles

Un análisis advierte de un impacto desigual en el sector agroalimentario. Las nuevas tarifas arancelarias impuestas por Estados Unidos a productos agroalimentarios europeos han generado inquietud en el sector español, especialmente en lo que respecta a la exportación de vino, queso y dulces.

Sin embargo, un informe elaborado por la consultora Roland Berger indica que el impacto será limitado para ciertos productos clave como el aceite de oliva y la aceituna, cuya demanda sigue siendo fuerte en el mercado norteamericano.

El vino, entre los productos más afectados

El análisis revela que mientras algunos productos españoles tienen una relación de interdependencia con el mercado estadounidense, como el aceite de oliva y las aceitunas, otros enfrentan un mayor riesgo de sustitución.

Este es el caso del vino, el queso y los dulces, cuyos precios podrían volverse poco competitivos frente a productos de otras regiones si los aranceles se incrementan de manera sostenida.

El estudio detalla que, en la última década, el comercio agroalimentario español con EE.UU. ha experimentado fluctuaciones debido a cambios en las políticas comerciales. Aunque las exportaciones de productos españoles crecieron un 9,2 % entre 2013 y 2017, se desaceleraron tras la imposición de aranceles en 2019, solo para recuperarse en años posteriores.

La posibilidad de nuevas tarifas ha encendido las alarmas entre productores y exportadores, que temen una nueva ralentización del comercio.

Productos en riesgo y estrategias de adaptación

El informe de Roland Berger clasifica los productos afectados en tres categorías: aquellos con estabilidad en el mercado, los que podrían ser sustituidos y los que mantienen una interdependencia sólida con EE.UU.

En el primer grupo se encuentran las hortalizas frescas, la carne y el cacao, mientras que en el segundo se sitúan el vino, el queso y las frutas procesadas, productos que podrían perder cuota de mercado ante competidores de otros países.

En contraste, los productos con una relación de dependencia mutua con EE.UU., como el aceite de oliva y las aceitunas, mantienen una presencia fuerte en el país. Según el informe, un 31 % del aceite de oliva importado por EE.UU. proviene de España, lo que sugiere que las tarifas no disuadirán a los consumidores estadounidenses de seguir adquiriendo estos productos.

Además, el mercado estadounidense representa el 33 % de las importaciones de aceitunas, consolidando su posición frente a otros competidores internacionales.

Para mitigar el posible impacto, el estudio recomienda que los productores españoles adapten sus estrategias comerciales, diversifiquen mercados y potencien campañas de promoción para consolidar la presencia del vino y otros productos gourmet en EE.UU. antes de que entren en vigor las medidas proteccionistas.

El desafío de encontrar mercados alternativos

A pesar de las restricciones comerciales, EE.UU. sigue siendo un mercado clave para el sector agroalimentario español. Según los expertos, encontrar un sustituto con una demanda similar no es tarea sencilla.

China aparece como una opción viable debido al crecimiento de su clase media y el interés creciente por el vino, pero sus hábitos de consumo y canales de distribución presentan retos particulares para los exportadores.

En cualquier caso, los especialistas prevén que el sector agroalimentario español seguirá encontrando formas de mantener su presencia en EE.UU., sorteando las dificultades que los nuevos aranceles puedan suponer.

La incertidumbre sobre el impacto final de estas tarifas aún persiste, pero los datos sugieren que, con las estrategias adecuadas, la industria podrá minimizar sus efectos negativos.

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