Fermentación maloláctica
La fermentación maloláctica transforma el ácido málico del vino en ácido láctico, suavizando su acidez y mejorando la textura.
Es clave en vinos tintos y blancos selectos.
Este proceso secundario aporta sabores cremosos y notas mantecosas, esenciales en estilos como el Chardonnay y algunos tintos envejecidos.
Comprender la fermentación maloláctica ayuda a identificar matices en la cata y apreciar su impacto en la calidad del vino.