
Vino y cocina coreana: maridajes innovadores
Cómo elegir vinos que complementen los sabores intensos de la cocina coreana.
La cocina coreana es un estallido de sabores intensos y contrastes, con ingredientes fermentados, picantes, dulces y umami que desafían las reglas tradicionales del maridaje.
Desde el kimchi hasta el bulgogi, cada platillo coreano ofrece una experiencia gastronómica única que puede realzarse con el vino adecuado.
Pero, ¿cómo elegir el mejor vino para acompañar estos sabores complejos?
En este artículo, exploramos combinaciones innovadoras que sorprenderán a los amantes del vino y la cocina coreana.
Equilibrando el picante y la acidez: vinos ideales para la cocina coreana
Uno de los mayores desafíos al maridar vinos con la cocina coreana es el nivel de picante presente en muchos platillos.
El gochujang (pasta de chile fermentado), el kimchi y otros condimentos picantes pueden intensificar el ardor en el paladar si se combinan con vinos con alto contenido de taninos.
Vinos blancos aromáticos y refrescantes
Los vinos blancos con buena acidez y notas frutales funcionan maravillosamente con la cocina coreana.
Opciones como el Riesling, el Gewürztraminer y el Chenin Blanc suavizan el picante y equilibran los sabores fermentados con su frescura.
- Kimchi con Riesling: La acidez vibrante y el toque de dulzura del Riesling ayudan a suavizar la fermentación y el picante del kimchi.
- Tteokbokki con Gewürztraminer: Este vino, con sus notas florales y dulces, equilibra la intensidad de la pasta de chile del tteokbokki.
Espumosos: el comodín perfecto
Los vinos espumosos como el Cava, el Champagne y el Prosecco son aliados inesperados de la cocina coreana. Sus burbujas limpian el paladar entre bocados, mientras que su acidez resalta los sabores umami.
- Fried Chicken coreano con Cava: La combinación de la burbuja y la acidez corta la grasa del pollo frito, dejando una sensación ligera y fresca en la boca.
- Japchae con Prosecco: Los fideos de batata salteados con verduras y salsa de soja encuentran en el Prosecco un aliado burbujeante y refrescante.
Rojos ligeros y rosados: aliados del umami y lo agridulce
No todos los tintos quedan descartados cuando se trata de maridar con la cocina coreana.
Los vinos tintos ligeros y bajos en taninos pueden ofrecer una excelente combinación con platos agridulces o con proteínas a la parrilla.
Pinot Noir y Gamay: tintos versátiles
El Pinot Noir y el Gamay son opciones ligeras, con acidez suficiente para complementar los sabores salados y dulces sin sobrecargar el paladar.
- Bulgogi con Pinot Noir: Este clásico de la cocina coreana, con su salsa agridulce y umami, se equilibra con las notas frutales y especiadas del Pinot Noir.
- Galbi con Gamay: Las costillas marinadas agridulces encuentran en el Gamay un vino fresco y frutal que realza su sabor.
Rosados secos: una apuesta segura
Los vinos rosados secos ofrecen lo mejor de ambos mundos: frescura y estructura suficiente para acompañar tanto mariscos como carnes especiadas.
- Bibimbap con rosado de Provence: La mezcla de ingredientes del bibimbap, entre vegetales, arroz, huevo y gochujang, se realza con un rosado equilibrado.
- Pancakes coreanos (Pajeon) con rosado de Garnacha: Su textura crujiente y su combinación de mariscos o cebollinos combinan bien con un rosado de Garnacha, fresco y afrutado.
Maridajes atrevidos con vinos naranjas y naturales
Los vinos naranjas y naturales, con su carácter oxidativo y texturas más robustas, ofrecen un maridaje innovador con platos fermentados y umami.
- Kimchi Jjigae con vino naranja: La intensidad de este estofado de kimchi se encuentra con la estructura y complejidad de un vino naranja.
- Ssam con vino natural tánico: La carne envuelta en hojas de lechuga y acompañada de salsas umami se potencia con un vino natural con ligera maceración carbónica.
Explorando nuevos horizontes en el maridaje
Romper las reglas tradicionales del maridaje nos permite descubrir combinaciones inesperadas y deliciosas. La cocina coreana, con su riqueza de sabores, encuentra en el vino un aliado capaz de realzar cada bocado.
Experimentar con distintos estilos de vino es clave para encontrar el equilibrio perfecto. ¿Te atreves a probar estos maridajes innovadores?
