sector vitivinícola

El sector vitivinícola pierde 23 millones de euros por la falta de gestión del Gobierno

La Intervención Sectorial Vitivinícola no ejecutó el 100% de los fondos europeos asignados.

El sector del vino en España enfrenta un nuevo obstáculo financiero. A las dificultades derivadas de la caída del consumo, el incremento de los costes de producción y los efectos del cambio climático, se suma ahora la pérdida de 23 millones de euros en ayudas de la Unión Europea por una gestión ineficaz de los fondos asignados a la Intervención Sectorial Vitivinícola (ISV).

La ISV, dentro de la Política Agraria Común (PAC) 2023-2027, cuenta con una asignación de 202,15 millones de euros destinados a fortalecer la competitividad del vino español.

Sin embargo, según denuncia la organización agraria Asaja, solo se ha ejecutado el 88 % del presupuesto en el último ejercicio, lo que ha dejado sin utilizar 23,29 millones de euros.

Un presupuesto vital para la industria vinícola

Los fondos de la ISV están diseñados para impulsar la modernización y la promoción del vino español. Su distribución se reparte de la siguiente manera: un 27,5 % para promoción en mercados exteriores, un 27,5 % para inversiones vitícolas, un 30 % para la reestructuración del viñedo y un 15 % para la destilación de subproductos.

En un contexto en el que el sector demanda más apoyo que nunca, la falta de ejecución de estos fondos supone un golpe significativo.

La problemática no solo radica en la cantidad de fondos perdidos, sino en el impacto que esto tiene en la competitividad del vino español en el mercado global.

Mientras otros países europeos aprovechan al máximo las ayudas de la PAC, España se ve afectada por trabas burocráticas que impiden un aprovechamiento eficiente de estos recursos.

Críticas a la gestión del Ministerio de Agricultura

La falta de ejecución de estos fondos ha generado un fuerte malestar en el sector vitivinícola. Asaja ha calificado la situación como «una irresponsabilidad», señalando que la burocracia y la rigidez en la administración de las ayudas han contribuido a esta pérdida de recursos.

La organización propone flexibilizar la gestión del presupuesto, permitiendo que los fondos no utilizados puedan trasladarse al ejercicio siguiente y que se realicen ajustes más ágiles entre las diferentes partidas.

Desde La Rioja, una de las regiones vinícolas más representativas del país, la consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, Noemí Manzanos, ha exigido cambios en los criterios de reparto de estos fondos, argumentando que responden a una normativa de 2012 que no se ajusta a la realidad actual.

Según Manzanos, cada año disminuye el número de solicitantes de estas ayudas debido a la complejidad de los trámites, lo que impide que el dinero llegue a quienes más lo necesitan.

Un llamado a la optimización de los fondos europeos

Las voces dentro del sector piden soluciones urgentes para evitar que esta situación se repita en el futuro. Entre las propuestas, se plantea la posibilidad de permitir trasvases entre las distintas partidas de la ISV durante el mismo ejercicio financiero, así como la incorporación de medidas que agilicen la tramitación y concesión de las ayudas.

El objetivo de la ISV es mejorar la competitividad del vino español, fomentar la sostenibilidad y ayudar a los productores a adaptarse a los nuevos desafíos del mercado. Sin embargo, la falta de una estrategia eficiente en la gestión de estos recursos pone en riesgo la capacidad del sector para enfrentar los retos actuales y seguir consolidándose en los mercados internacionales.

Con un contexto cada vez más desafiante para el vino español, aprovechar al máximo los recursos europeos es más crucial que nunca. La industria vitivinícola espera que las autoridades tomen medidas efectivas para garantizar que cada euro asignado contribuya realmente al fortalecimiento de un sector clave para la economía y la cultura española.

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